Patología por humedades en paramentos verticales

Patología por humedades en paramentos verticales

1.- GENERALIDADES

La presente ficha trata uno de los daños más comunes en edificación en fase de servicio: la entrada de agua del exterior al interior de la estancia habitada. Dejamos al margen las humedades provocadas por condensación, las cuales trataremos de manera específica en otra ficha, o las originadas en paramentos de sótano susceptibles de ser tratadas de manera independiente.

Las pautas que definen los parámetros y soluciones constructivas a tener en cuenta para el diseño de la envolvente del edificio vienen definidos en el Código Técnico de la Edificación, en el DB-HS 1 Protección contra la humedad y en el Catálogo de Elementos Constructivos que se pone a disposición del proyectista como guía para elegir soluciones que garanticen el nivel de prestaciones que la norma establece como obligatorio.

ANTECEDENTES

Para ilustrar los daños derivados por acción del agua hemos seleccionado una serie de casos que resumen las reclamaciones más recurrentes destacando los puntos más sensibles donde se debe prestar especial atención en un correcto diseño y su puesta en obra

2.- DESCRIPCIÓN DE LOS DAÑOS

Los daños característicos se podrían resumir en:

  • Humedades por capilaridad. Este tipo de humedades se dan fundamentalmente en paramentos en contacto con el terreno o con embolsamientos de agua en la superficie donde apoyan. Desde esta, el agua asciende de manera intersticial a través de los materiales porosos que conforman la fábrica que absorberá la humedad de manera continua.

 

Humedad por capilaridad

Humedad por capilaridad. imagen: www.reformasvilar.com

  • Humedades por filtración. Son múltiples los puntos sensibles por donde el agua puede acceder desde el exterior hasta el intradós de la hoja de fachada. Entre estos, los más frecuentes son las uniones de las carpinterías exteriores (puertas y ventanas) con las partes ciegas de la fachada, donde el buen diseño del cerco, jambas y dintel unido a un sellado eficiente son la mejor protección ante este tipo de adversidades.

Otro punto crítico es la unión de la hoja exterior de la fachada a los forjados de piso de las diferentes plantas o la generación de huecos para el paso de instalaciones de climatización, ventilación o entrada de acometidas de gas, donde el uso de piezas especiales unido una vez más a un buen sellado determinaran el comportamiento estanco a futuro.

  • Humedades por fuga en instalaciones. Este tipo de lesiones viene motivado por la falta de estanqueidad, en la mayoría de los casos puntual, de alguna de las instalaciones de dotación o evacuación de agua de las que está provisto el edificio. Entre ellas, las más comunes suelen ser las fugas en la red de saneamiento y fontanería, seguidas de las derivadas de aparatos de climatización y calefacción.

3.- ORIGEN DE LOS DAÑOS

El origen que ocasiona estos daños según el tipo de humedad es:

  • Humedades por capilaridad. La presencia de agua viene provocada por el contacto directo del material que configura la solución de fachada, habitualmente cerámico, con un medio que es capaz de mantener un grado de humedad alto en el tiempo o directamente con agua estancada, provocando la succión de esta por su carácter poroso. En este sentido el origen atiende, en la mayoría de los casos, a un fallo en el diseño de la solución constructiva, al no haberse tenido en cuenta la incompatibilidad de la fachada proyectada con el medio con el que estará en contacto.

También cabe la posibilidad de que, incluso habiendo sido prevista una barrera que impida el contacto directo del material poroso con el medio húmedo, esta no se haya colocado correctamente en obra, con el consiguiente resultado no deseado.

 

Mecanismo de entrada de agua por capilaridad

Mecanismo de entrada de agua por capilaridad. imagen: www.stcsoluciones.es

  • Humedades por filtración. Estas humedades, en la medida que están originadas por precipitaciones en forma de lluvia o nieve, necesitan de un correcto diseño que vaya acompañado de una cuidada puesta en obra. Los fallos en el sellado de las carpinterías exteriores como fuente del daño son bastante habituales dado los cientos de metros que se ejecutan en cualquier inmueble si bien se ha mejorado en gran medida este tipo de fallas debido al diseño cada vez más cuidado de los sistemas de unión de precerco y cerco con la hoja de la fachada.

Especialmente relevante es una correcta ejecución del sellado cuando la fachada se configura a partir de paneles prefabricados de hormigón o similar, donde la solución más extendida es la unión a hueso en juntas verticales entre paneles, lo que hace determinante al sellado de cara la estanqueidad a poder ser, tanto en el trasdós como en el intradós de la hoja. La mala elección del material de sellado, en la medida que este deba ser apto para su exposición a ambientes exteriores o resistente a la luz del sol, condicionará en fase de servicio su comportamiento.

El paso de instalaciones por mechinales en fachada sin un correcto sellado, sin el uso, en su caso, de una pieza especial o un deficiente retacado de la última hilada de piso con el frente de forjado originarán una entrada de agua no deseada, muchas veces en la medida en que el viento se sume a la lluvia.

  • Humedades por fuga en instalaciones. El origen en la manifestación de este tipo de humedades suelen ir asociadas a la rotura de canalizaciones, fallos en las uniones entre piezas o falta de mantenimiento en la instalación, fundamentalmente en la de saneamiento. Son, por tanto, los errores durante la ejecución de las obras la principal causa de estos daños si bien existen también fallos vinculados al diseño que pueden provocar la rotura de secciones por sobre presión.

4.- PREVENCIÓN DE DAÑOS

Para evitar daños similares han de tenerse en cuenta algunas pautas, que enumeramos a continuación:

En proyecto se deberá cuidar el diseño, analizando la acción del agua y teniendo en cuenta el ambiente al que está expuesta la edificación. Se hará una selección adecuada de los materiales, considerando sus características,  comportamiento frente a la acción del agua y compatibilidad con otros materiales, para garantizar su calidad y por tanto su vida útil. Se analizarán con cuidado los puntos singulares (encuentros con paramentos, petos), que son los que dan más problemas, realizando un estudio detallado de los mismos.

La disposición dentro de la solución de fachadas de una barrera continua impermeable evita en gran medida la aparición de humedades. La solución más comúnmente aceptada para incorporar esta suele ser mediante un enfoscado de cemento en el intradós de la hoja en contacto con el exterior.

Particularmente, y siguiendo el mismo esquema que hemos desarrollado hasta ahora, los principales aspectos a tener en cuenta por tipo de filtración son:

  • Humedades por capilaridad. La primera medida de prevención, como es lógico, es evitar el contacto directo del elemento de fachada que presente capacidad de absorción de humedad con el terreno. Para ello, la solución que se usa con más asiduidad es interponer una barrera antihumedad entre ambos cuerpos, de naturaleza impermeable o hidrófuga que impida la llegada del agua al paramento vertical.

Esta suele estar constituida por la combinación de una emulsión bituminosa en una primera capa con la que se imprima el trasdós del muro y que sirve de base para superponer una lámina impermeable, habitualmente asfáltica y bituminosa para rematarla finalmente con una tercera lámina dren destinada a favorecer la circulación y salida de agua del entorno que se está protegiendo.

Es fundamental que toda esta sucesión de capas se eleven lo suficiente por encima de la cota de contacto con el terrero. Estas pautas de diseño se recogen actualmente en el Código Técnico de la Edificación, en el documento DB-HS-1 Protección frente a la humedad. Cuando se trata de resolver humedades de esta naturaleza en inmuebles ya construidos donde no se tuvo en cuenta este tipo de disposiciones, existen técnicas para conseguir la desaparición del agua intersticial de la fachada cuando no es posible acceder desde el trasdós de la misma.

Estas técnicas se fundamentan en la formación de barreras impermeables químicas (siliconas y resinas) a partir de inyecciones en el propio muro que impide la ascensión del agua. También existe la posibilidad de resolver este tipo de humedades mediante sistemas basados en electro ósmosis, si bien su empleo es menos frecuente.

  • Humedades por filtración: En este caso, y en aquellos en que la entrada de agua venga motivada por un fallo en el sellado de carpinterías, solo cabe el resellar. Como medidas preventivas, es importante la realización de pruebas de estanqueidad en la fachada atacando este tipo de encuentros antes de  la entrega de las viviendas. El sellado además requiere de un mantenimiento que implicará su sustitución una vez superada la vida útil que viniera definida en su ficha de características técnicas.

Otro punto a tener en cuenta es que las albardillas de los huecos de ventana dispongan de pendiente suficiente al exterior para evitar la acumulación de agua contra el cerco de esta. La apertura de huecos en fachada para el paso de instalaciones ha de estar prevista y planificada, disponiendo piezas especiales con juntas hidroexpansivas. En cuanto al retacado en encuentros fachada-forjado, este deberá presentar una ejecución continua y homogénea en las mismas condiciones que el resto de tendeles.

  • Humedades por fuga en instalaciones: La prevención de daños derivados en una fuga de una instalación vinculada al transporte de agua pasa irremediablemente por la realización de un plan de pruebas de funcionamiento antes de su puesta en servicio definitivo. Adicionalmente, la adecuación de los materiales, uso de piezas especiales en encuentros y puntos singulares y la planificación de los recorridos desde el inicio del proyecto son clave para evitar malas experiencias.

Hoy en día el uso de sistemas press-fititng para tubos multicapa, pex, PPR o PB, aumentan el rendimiento en la colocación de la instalación dada la rapidez de ensamblaje y adaptación de los diferentes tramos, si bien requieren de especial cuidado y formación del instalador debido a que, dada la aparente facilidad en el montaje, pueden ser fuente de fallos en serie que afecten a toda la unidad de obra muchas veces motivado por un aplicador no especializado.

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