Patologías originadas por las instalaciones de edificación

Patologías originadas por las instalaciones de edificación

Introducción

Como parte integrante de la edificación las instalaciones sufren patologías que, a su vez,  pueden provocar daños que afectan al resto de elementos constructivos del edificio.

De este modo, nos encontramos con patologías que podemos agrupar, según la consecuencia de los daños, en:

  • Directas, que serían los defectos que provocan fallos en la propia instalación, afectando al servicio para el que están concebidas.
  • Indirectas, os defectos ocasionados por las instalaciones a otros elementos ajenos a la propia instalación.

Ambas patologías están vinculadas, ya que una patología directa conlleva una indirecta (por ejemplo, la rotura de una bajante podría producir daños en la albañilería y acabados del edificio). Por tanto en esta ficha analizaremos las patologías producidas por las instalaciones y las patologías de las propias instalaciones, centrándonos en los defectos que afectan a otros elementos constructivos y no así en la falta de confort o habitabilidad y defectos de otra índole (olores, ruidos, sobredimensionado…) que los fallos en instalaciones pueden provocar.

Las patologías de instalaciones suponen alrededor del 11% de la siniestralidad, divididas de la siguiente manera:

Gráfico siniestralidad en instalaciones

Descripción

    • Taponamiento y rebose de aguas, por la acumulación de sólidos que obstruye las tuberías de saneamiento disminuyendo la sección efectiva de las mismas.
    • Roturas y desplazamientos de los tubos de hormigón que componen la red enterrada de saneamiento, debido a inadecuada preparación de zanjas y realización de rellenos.
    • Humedades y deterioro de pavimentos y otros elementos constructivos debido a fugas provocadas por la falta de estanqueidad en las uniones de tuberías, por soldaduras mal realizadas, por el empleo de material no adecuado como aporte en soldaduras, empotramientos que impiden la libre dilatación de las tuberías.
Fallos en soldaduras de tubos de cobre
Fallos en soldaduras de tubos de cobre en instalaciones de calefacción empotradas.
    • Interferencia con otros elementos constructivos, pudiendo deteriorar éstos últimos.
Interferencias entre distintas instalaciones
Interferencias entre distintas instalaciones
    • Condensaciones y congelación por la falta de aislamiento en las tuberías.
    • Rotura de bajantes, daños en albañilería y acabados por soportes mal ejecutados o soluciones no adecuadas.
    • Corrosión de las tuberías por falta de protección exterior, empleo de materiales no adecuados o por trabajar a temperaturas excesivas.
    • Corrosión y manchas en los falsos techos.
    • Desprendimientos, por la sujeción inadecuada de los tubos.
    • Daños en elementos estructurales, por apertura de huecos en vigas, ábacos… por el paso de instalaciones a través de elementos o en zonas no previstas debido a un mal replanteo o improvisaciones de última hora.
Daños causados por una tubería de saneamiento.
Daños causados a un nervio de forjado reticular por una tubería de saneamiento, debido a defectos en el replanteo.

Origen

El origen de los daños se encuentra principalmente en las patologías que se originan en las instalaciones, que a su vez tienen un origen, el cual se puede encontrar en las distintas fases por las que pasan éstas y que, de forma general, podemos agrupar en:

  1. Proyecto
  2. Ejecución
  3. Puesta en servicio
  4. Mantenimiento
  5. Diseño y fabricación

a) Los defectos originados en la fase de proyecto son los de más difícil solución, se producen por los siguientes motivos:

  1. Soluciones no adecuadas. Se produce cuando en el momento de la redacción del proyecto el planteamiento inicial no se adapta a las necesidades del edificio, no se tienen en cuenta las características y resto de condicionantes que garanticen la mejor solución.
  2. Cálculo o dimensionamiento incorrecto. Puede deberse a un planteamiento de hipótesis de cálculo no acertadas, el empleo de procedimientos de cálculo no adecuados, existencia de errores, incluso no emplear cálculos en determinados elementos o situaciones, dejándose llevar por la experiencia o mediante la aplicación de factores correctores no adecuados que provocan situaciones que no se adaptan a la realidad.
  3. Falta de definición. Suele ocurrir que no exista una correcta y completa definición de los proyectos, con una definición incompleta del trazado y características de las canalizaciones y de los equipos, la ausencia de detalles de unión con la estructura u otros elementos constructivos, presencia de Pliegos de Condiciones no actualizados o adaptados a las condiciones de la instalación y del edificio, para su correcta ejecución.
  4. Materiales inadecuados. El empleo de materiales sin tener en cuenta la interacción de los mismos con el fluido, el medio o con otros elementos provocará un envejecimiento prematuro de las instalaciones.
  5. Descoordinación entre las instalaciones con otras unidades de obra. La falta de coordinación entre los distintos profesionales que intervienen en los diferentes capítulos lleva a defectos e incongruencias durante la ejecución, debiendo solucionarse de manera  improvisada durante el transcurso de la obra, lo que implica una falta de rigor en la nueva solución.
  6. Falta de medios para la puesta en marcha. Para la puesta en marcha de las instalaciones se ha de conocer el funcionamiento de los sistemas requiriéndose la existencia de medios para su posible modificación.
  7. No tener en cuenta el mantenimiento. En los proyectos frecuentemente no se hace referencia a aquellos aspectos relativos al mantenimiento, olvidándose algunos detalles como la accesibilidad a los distintos elementos que han de ser manipulados o las posibilidades del usuario.

b) En cuanto a los defectos originados en la fase de ejecución de las instalaciones, éstos se originan principalmente por la falta de formación técnica del personal y el intento de cumplir los tiempos, trabajando a ritmos acelerados, ocasionándose los siguientes problemas:

  1. Errores en el replanteo.
  2. Cambios del proyecto improvisados.
  3. Incumplimiento de normativa.
  4. Sustitución de materiales por otros “similares”.
  5. Manipulación incorrecta de los materiales.
  6. Defectos producidos por otros trabajos ajenos a la propia instalación.

c) En cuanto a la puesta en servicio de las instalaciones, se han de realizar unas verificaciones y ajustes que aseguren las condiciones previstas en el proyecto. Debido a la falta de conocimiento y a la escasa importancia dada a estas comprobaciones, que evitaría a posteriori muchos problemas, dichos trabajos no se realizan de la manera correcta o de forma completa.

d) Respecto a la fase de mantenimiento durante el período de uso del edificio, no se suelen realizar inspecciones periódicas para verificar su correcto funcionamiento y detectar incidencias para su corrección y/o reparación. Asimismo, las instalaciones están expuestas a un uso o manipulación, en ocasiones, incorrecta.

e) También se pueden producir defectos en las instalaciones originados en la fase de diseño y fabricación de los propios equipos o elementos que las constituyen (incorrecto diseño o ejecución, materiales de baja calidad o defectuosos…)

Prevención

Para prevenir las patologías originadas por las instalaciones así como las de las propias instalaciones a nivel de proyecto deberán realizarse (teniendo en cuenta las posteriores fases y los diferentes trabajos que intervienen en la obra) proyectos completos donde se planteen :

  • soluciones adecuadas
  • cumplimiento de normativas
  • cálculos y dimensionamientos correctos
  • definición completa (detalles constructivos, materiales)
  • adecuada selección de los materiales (agresividad, incompatibilidades)
  • adecuada previsión de espacios (paso de instalaciones, registros)
  • prever un correcto mantenimiento

De esta forma, a nivel de ejecución, se deberá cuidar que cumpla todas las especificaciones de proyecto y prever un mantenimiento a posteriori, adecuado y suficiente.

Algunas medidas preventivas para evitar algunos defectos:

  • Para evitar los daños provocados por la ejecución incorrecta de arquetas en puntos singulares, se realizarán las mismas con continuidad hidráulica entre los elementos de entrada y salida de las aguas.
  • En el caso de saneamiento se ha de prever la ventilación necesaria según edificación (primaria, secundaria), mantener la pendiente de 1,5% en los tramos horizontales y prever registros en puntos singulares así como cada cierta distancia de tramos rectos.
  • Empleo de tuberías de cobre o de materiales plásticos, en el caso de instalaciones de fontanería, adaptando las uniones a las características del tubo además de prever válvulas reductoras de presión en las acometidas.
  • Para las uniones soldadas se deberá utilizar un material de aporte con un contenido mínimo de plata de 3,5%, limpieza de las zonas, correcta ejecución de la soldadura, protección exterior del tubo en todo su recorrido limitación de la longitud de tramos rectos y evitar los codos en los cambios de dirección.
  • En cuanto a los equipos empelados se deberá verificar que funcionan conforme a las especificaciones del fabricante, realizándose los ajustes necesarios y que no presentan defectos aparentes. Se deberá verificar además que se han efectuado las comprobaciones, manipulaciones y ajustes necesarios para garantizar un comportamiento correcto y acorde con el proyecto.

Reparación

Los defectos de las instalaciones con más trascendencia, que son aquellos que provocan daños importantes a los elementos constructivos, requieren reparaciones con gran aplicación de medios materiales y, consecuentemente, económicos.

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